Señor, señor, quiero ser
una persona buena
que en mi mirada serena
no hay rabia, no haya odio.
Que en mi alma no haya pena
por la victoria ajena,
que al contrario, yo esté plena
de contento y alegría
si favoreces a muchos,
con tu gran sabiduría.
Que no busque yo senderos
de rutas muy complicadas,
que camine siempre entre las hadas
de la virtud y el perdón.
Que ame con, o sin razón,
que perdone siempre mucho;
la pobreza del amor
de cariños delicados,
que me prodiguen las gentes
pues ellas están pendientes
de otras cosas muy distintas.
Señor, que el cielo
que tu prometes;
lo busque siempre
con ansia.
Que esta sed,
que no se sacia,
la calme siempre
en tus aguas;
amargas como hiel,
de las penas que me mandas.
Hexilda
martes, 12 de agosto de 2008
Sin odios
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